Y por último, como cierre de esta serie de entradas con algunas fotografías de mi escapada a Fuerteventura, unas cuantas imágenes del pueblo donde arrancaba todas las excursiones por la isla. La pega que tiene es que está en el camino de los aviones para llegar al aeropuerto y el silencio se rompe a las 7.30 con los primeros ruidos, pero fue un lugar interesante para dar largos paseos por la costa, desde Costa de Antigua hasta la urbanización Fuerteventura Golf Club (una gran aberración y, de lejos, lo que menos me gustó de toda la isla).
Unas cuantas fotografías durante uno de esos paseos:



Intentando buscar un nuevo rincón donde perderme, aparecí en el pueblo de Gran Tarajal. No es lo que buscaba, porque esperaba encontrar algún rincón perdido en la isla, pero fue una sorpresa agradable. A pesar de ser un pueblo grande (el segundo más grande de toda la isla) se respiraba tranquilidad y bastante silencio. Me encantó su playa de arena negra muy fina.
Aquí os dejo unas cuantas imágenes del pueblo:




Creo que lo que más me ha gustado de la isla de Fuerteventura es la cantidad de pequeños pueblos a la orilla del mar que prácticamente no han sido afectados por la mano del hombre. La isla nos reserva un pequeño pueblo llamado Tierras de Cristoba, que aparte de una urbanización a bastantes metros tierra adentro, conserva un puñado de casas frente al mar.
Estuve unas horas embobado frente al mar rugiendo, bajo un cielo encapotado, y estas fueron unas cuantas imágenes que capturé aquella mañana.



Pequeño pueblo de pescadores con su playa de arena negra. Un pequeño paseo sobre el acantilado al norte del pueblo lleva a sus famosas cuevas y a unas vistas al mar que acompañadas por el rugido de las olas contra el acantilado consiguen hacerte olvidar de ajetreo de la ciudad.
Unas cuantas fotos de aquella tarde en Ajuy:







El camino entre Betancuria y Ajuy discurre entre montañas sobre una carretera serpenteante que nos ofrece unas vistas que merece la pena disfrutar. Por eso a lo largo del camino hay varios miradores que te permiten parar un rato en el camino y contemplar el paisaje, acompañando de unas cuantas ardillas (si es que son ardillas) que sin mucho miedo se acercan esperando que les lances algo para comer.
Os muestro unas cuantas fotografías de aquel momento:




Hasta 1834 fue la capital de la isla de Fuerteventura. Pueblo de interior situado en un valle que se caracteriza por ser un pequeño oasis, resguardado del viento constante en medio de la isla.
Calles empedradas, muros encalados, muchas flores por todos los rincones y mucho silencio son las características de este pueblo que conserva su encanto. Aquí os dejo unas cuantas fotos de mi visita por Betancuria:




Pequeño pueblo pesquero encerrado entre acantilados en la costa oeste de la isla: Los Molinos.
No creo que llegue al medio centenar de pequeñas casas situadas en la misma orilla del mar, hacen de este pequeño pueblo un sitio perfecto para disfrutar de la tranquilidad y del ritmo pausado que caracteriza la actividad de la isla (aunque cada vez estoy más convencido que los que vamos demasiado deprisa somos los de ciudad… pero eso es algo que desarrollaré otro día).
Esto fue lo que dio de sí la pequeña sesión fotográfica por Los Molinos.




A unos tres kilómetros al norte de Cotillo se encuentra un faro, perdido en medio de un paisaje lunar, invadido por los intentos de edificar en un paisaje natural.
Os pongo unas cuantas imágenes que capturé en aquella mañana:




Pequeño pueblo al noroeste de la isla, que tradicionalmente fue un pueblo de pescadores, pero que poco a poco se está reconvirtiendo en un lugar turístico. No me acerqué a lo más conocido de la zona (Las lagunas de Cotillo y las playas de Ajive de la cueva y del Águila), pero sí me subí al torreón que servía como defensa contra los piratas ingleses.
Aquí van unas fotos de lo que dio la mañana en Cotillo:






Situado al norte de la isla, históricamente fue un pueblo de pescadores que fue creciendo alrededor del puerto, hoy esta muy orientado al turismo, pero la zona antigua conserva el encanto con sus pequeñas casas repartidas a lo largo del puerto hoy ocupadas por restaurantes y bares de copas.
Unas cuantas imágenes de lo que dio la mañana



