Inicio > relatos > Despertar

Despertar

A tientas, buscando el interruptor de la mesilla, peinando con los dedos la más negra oscuridad. En la habitación no se encontraba ni un pequeño esbozo de luz que ayudara a Ángel a alcanzar su objetivo.

Silencio. El eco sordo respondía a su respiración, esta empezaba a acelerarse.

Pie descalzo al suelo, frío, desnudo, la loseta helada le transmite un escalofrío que recorre todo su cuerpo. Apoya la mano en el borde del colchón para ayudar a incorporarse e intentar orientarse. Comienza a rodear el colchón buscando algo conocido a lo que asirse.

Tras una vuelta completa, se detiene, se sienta sobre el colchón e intenta rememorar dónde se quedó dormido la noche anterior. A pesar del esfuerzo en recordar los momentos previos, ningún resultado golpeaba su memoria.

– ¿Hola?. ¿Hay alguien?

El silencio como respuesta consigue agitar aún más su respiración. Inquietud, desorientación, ansiedad.

– Alguna explicación tiene que haber… ¡¿Hola?!.

Se levanta y camina tímidamente, con los brazos extendidos, esperando encontrar una pared por la que seguir indagando.
De repente, la sensación de un tejido roza la palma de sus manos abiertas. El susto del inesperado encuentro hace que Ángel encoja sus brazos y se estremezca de miedo.


– ¿Hay alguien ahí?. ¿Qué está pasando?

Lentamente, vuelve a extender sus brazos para reencontrarse con aquello que segundos antes había tocado. Palpa de un modo nervioso el tejido mullido que tiene en frente, que abarca mucho más de lo que sus brazos llegan a alcanzar. Ofrece firme resistencia cual pared tapizada y acolchada se tratase.

Se gira, se apoya y toma aire profundamente. Al instante, un golpe metálico resuena de fondo, acompañado de una luz colándose bajo lo que parece una puerta. El sonido de unos pasos acercándose a la estancia provocan que Ángel se quede petrificado, inmóvil. Sentía en la sien los latidos de su corazón acelerado.

Se encienden las luces de la habitación. Un pequeño golpe sobre la puerta y se abre un pequeño ventanuco tras el que aparece la figura de un celador. Habitación aséptica, blanca, impoluta. Paredes acolchadas hasta el techo y la única compañía de un colchón sobre el suelo.

Categorías:relatos Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: